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Stress & Burnout

 

¿Qué es el síndrome del burnout? 

Un síndrome es un conjunto de fenómenos que concurren unos con otros y que caracterizan una determinada situación. Hablar de síndrome de burnout es hacer referencia a una serie de signos y síntomas que pueden presentarse en personas que tienen que hacerse cargo o soportar situaciones en las que consideran que sus capacidades han sido superadas o no se corresponden con sus metas o valores personales y deben hacerlo de manera sostenida en el tiempo.

 

¿Cuáles son sus causas y síntomas?

Es un fenómeno que se produce generalmente cuando los individuos sienten que no tienen control sobre el modo en que realizan sus tareas, cuando esas tareas no tienen sentido para ellos o cuando no cuentan con el apoyo social necesario. Experimentan una sensación de estar “sólos frente al mundo”.

Los síntomas que declaran las personas que lo sufren es de agotamiento físico y mental, estados de ansiedad o depresivos, pérdida de la concentración, problemas gastrointestinales, dolores musculares y articulares, contracturas, dificultades para conciliar el sueño y, a la vez, un estado de somnolencia permanente.

 

¿Cómo se detecta?

Se puede detectar en forma precoz estando atentos a manifestaciones de cambios en los estados de ánimo, tales como irritabilidad, negativismo, oposicionismo, indiferencia, sarcasmo. También, falta de motivación: todo se vive como una obligación, una carga. A nivel clínico, aparecen alteraciones o dolencias físicas de origen psicosomático.

 

¿Cuáles son las medidas para revertir la situación?

Para que ocurra el fenómeno del burnout se da la concurrencia tanto de factores internos como externos al individuo.

A nivel interno, entonces, se trabaja sobre el sistema de creencias del individuo, sobre el refuerzo de la identidad, la autoestima y el desarrollo de autoliderazgo. Se trata de crear las condiciones para facilitar a la persona la exploración de sus modelos mentales y los hábitos que favorecen la aparición de este síndrome. Al hacerlos conscientes, puede flexibilizar estos modelos y elegir hábitos de vida más saludables. Se trata que la persona pueda volver a hacerse dueño de sí mismo, volver a su eje.

A nivel externo, las acciones a seguir pueden ser muy variadas, dependiendo de la situación particular. Cambios de horario en algunas de sus actividades, mayor frecuencia o duración de los descansos, sesiones de comunicación, actividades como yoga, meditación, tai chi, deportes, actividades que promuevan el contacto consigo mismos. Buscar ayuda para ampliar su red de contención o cuestiones más radicales como cambio de empleo o separarse de su pareja.

 

¿Sólo es un síndrome relacionado con el agotamiento laboral?

No es algo exclusivo del ámbito laboral. El acoso, sea del tipo que sea, puede conducir a un burnout en quienes lo sufren. Las personas que cuidan a familiares con algún tipo de discapacidad o adultos mayores, los familiares de personas con adicciones también pueden desarrollar este síndrome. En general, son situaciones de conflicto de tipo “rechazo-rechazo”, en las que se entrega mucha energía sin la posibilidad de recuperarla en la misma medida.

 

Últimamente se habla mucho de que este síndrome está afectando a las mujeres con hijos. ¿Es tan así?

Muchas mujeres que trabajan fuera de sus casas suelen verse tironeadas entre las demandas de sus hijos y las de sus jefes. Cuando no hay una red de contención adecuada con la que poder compartir algunas de sus responsabilidades, la probabilidad de complicaciones en alguno de los dos mundos es muy alta. Se genera, entonces, un estado de tensión permanente.

Por esto es importante la contención familiar o de sus vínculos cercanos, para atenuar estas sobrecargas. Las responsabilidades de una madre no terminan cuando la jornada laboral termina, sino que siguen a lo largo del día. Es común que resignen horas de sueño para poder cumplir con todos sus roles (madre, pareja, empleada, hija, etc.).

Hay que tener en cuenta que muchas veces se produce algo así como una contaminación cruzada en la que los problemas en un ámbito se reflejan o repercuten en el otro y se realimentan generando un círculo vicioso que termina en colapso en uno o ambos medios.

 

¿Cuál es la diferencia con el estrés laboral o el agotamiento físico en el caso de cualquier otro trabajador?

Las consecuencias del burnout son más graves que las del estrés laboral o las del agotamiento físico y tienen características más o menos inhabilitantes. Sus manifestaciones alcanzan mucha mayor intensidad que en los otros dos casos. El agotamiento físico requiere un buen descanso reparador. El estrés laboral produce reducción en el rendimiento, problemas de salud en el largo plazo pero no le impide seguir realizando sus tareas. En cambio el burnout implica un bloqueo, un rechazo intenso, la imposibilidad de seguir adelante.

 

Sumarizando

A modo de sumario, podríamos decir que el burnout es un colapso psicológico que se produce por el mantenimiento de una situación de estrés psicológico intenso por un tiempo prolongado. Es lo que sucede en un circuito eléctrico cuando trabaja en condiciones forzadas por un período largo: finalmente se quema el fusible de manera de proteger al resto del circuito. Lo mismo nos pasa a los seres humanos, el burnout funciona como protección de males mayores en caso que continuáramos actuando de la misma manera que lo veníamos haciendo.

 

Acontecido el colapso, es tarea de psicólogos y psiquiatras el restablecer las funciones psicológicas afectadas. Desde el Counseling nuestra tarea es la de actuar preventivamente ante los primeros síntomas de estrés y aún antes que aparezcan. Por otro lado, superada la etapa aguda del burnout, acompañamos el proceso de reajuste, readaptación, reaprendizaje, en paralelo con los esquemas médicos que el caso requiera. Facilitamos la flexibilización de su sistema de creencias y la evocación de las razones que la persona ya tiene para cambiar. Posteriormente, participamos con la persona en la elaboración y consecución de su plan de acción para el cambio.

 

Tanto el estrés como su etapa aguda, el burnout, implican situaciones complejas, multicausales, con componentes individuales, ambientales y relacionales. En muchos casos, las personas suelen recurrir a fármacos y otras sustancias para sobrellevar situaciones de estrés. Dependiendo del grado de compromiso que ese uso tenga para la persona, se requerirá trabajar en equipo con profesionales de la salud especializados en tales cuestiones para su recuperación.

 

El estrés puede considerarse como una manifestación de un desequilibro entre el ser, el hacer y el tener. Nos centramos en el hacer para tener y nos olvidamos de ser. Tener que no sólo se refiere a cosas físicas, al materialismo. Puedo estar centrado en “tener” una familia por cumplir con un mandato introyectado, una creencia, pero no es algo me que surja como necesidad propia sino como una obligación, por ejemplo.

 

Contar con un espacio de reflexión y escucha nos permite volver a centrarnos en el ser, en nosotros mismos, hacer desde lo que somos, desde nuestras reales necesidades. Nos acerca a una vida más plena. En ese caso el tener será una consecuencia natural de ese hacer desde el ser.

 

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